dissabte, 21 de setembre de 2013

Control, sumisión y machismo

“Tú eres la zorra más buenorra que hay en este lugar; han intentado domesticarte, pero eres un animal, está en tu naturaleza; te voy a dar algo lo suficientemente grande como para partirte el culo en dos; haz como si te doliese...”. Leía el otro día en La Vanguardia un artículo muy interesante sobre la provocación sexista en la música. Es la letra de “Burred Lines”, del cantante Robin Thicke. Una canción muy sonada este 2013 y que seguramente todos y todas hemos escuchado. No es una excepción. Podemos encontrar este tipo de letras con mensajes más o menos sutiles en muchísimas canciones, en diferentes idiomas y de muchas épocas diferentes. 
“Uno de cada tres quiere tocarte, déjate”. Es el eslogan de la última campaña publicitaria de Loterías y Apuestas del Estado. ¿Y la imagen del anuncio? Una mujer, arreglada y esperando. ¿Por qué si anuncias lotería “lo normal” es mostrar la imagen de una mujer sumisa? Agosto del 2013.
“No vamos a dar ningún bandazo. La ley de la interrupción voluntaria del embarazo (“ley del aborto”) será aprobada antes de que finalice octubre. Vamos a reparar la ruptura del consenso que suponía la aprobación de la anterior ley”.  El ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, expresaba así que en los próximos meses las mujeres ya no podrán decidir sobre su propio cuerpo, hecho que suponía una “ruptura del consenso”… ¿Qué consenso? Septiembre del 2013.
Tres ejemplos: Música, televisión y política. El machismo impregna todas las esferas de nuestra vida y a partir de aquí empieza un cuestionamiento constante. La invulnerabilidad con la que pasan desapercibidos estos mensajes nos indigna a muchísimas mujeres, y hombres, por supuesto, pero a nosotras incluso la indignación se nos cuestiona simplemente por el hecho de ser mujer. Sutil, en la mayoría de ocasiones esto pasa muy sutilmente, ya que todos y todass hemos aprendido cuál es el discurso “correcto”.   
Podemos argumentar y contrargumentar con cifras, tratados internacionales, recordando la historia, hablando de otros países, más cifras, testimonios, estudios, consecuencias y un largo etcétera. Pero seguimos estando en constante cuestionamiento. Detrás de las reformas como la de la Ley de la interrupción voluntaria del embarazo hay una única raíz: control, sumisión y machismo.
Si me cuestionan y me hacen sentir culpable de mis propias decisiones, no se me permite desarrollarme como persona y como mujer, una voluntad exterior a mí decide qué es lo que tengo que hacer, me tratan como un ser menor de edad al que esa “voluntad exterior” le tiene que marcar los límites del bien y del mal. ¿Qué es lo que se espera de mi? Sumisión. ¿Y si me rebelo? Control. 
Todas las personas que creemos en un modelo social igualitario entre mujeres y hombres seguiremos trabajando por conseguir un aborto libre y gratuito fuera de dogmas. Seguiremos trabajando para tener las mismas garantías en el ejercicio de nuestros derechos sexuales y reproductivos. Seguiremos trabajando por la coeducación y la corresponsabilidad y un largo etcétera.  
Seguimos.
Verónica Arasil