Hay momentos que no se pueden preparar del todo. El pasado 19 de abril, en Can Batllori, fue uno de ellos.
Al entrar en la sala y ver a más de 200 personas, me paré un instante. No pensaba en el discurso. Miraba a la gente. A vecinos y vecinas, a compañeros de tantos años, a personas que han dedicado tiempo y energía a este proyecto sin esperar nada a cambio.
Y en ese momento entendí, de verdad, lo que significa hacer política desde aquí: no desde un escenario, sino desde la gente.
Las últimas semanas han sido especiales. No solo para mí, sino para todas las personas que formamos parte de Comuns Viladecans y, sobre todo, para quienes creen en una manera de hacer política cercana, honesta y útil.
Asumir la candidatura para las elecciones municipales de 2027 no es una decisión cualquiera. Me la he pensado mucho. Porque esto no va de ocupar un cargo ni de salir en una foto. Va de no fallar a las personas que llevan años construyendo este proyecto. Y eso pesa. Pesa bien, pero pesa. Lo asumo con responsabilidad, pero también con una convicción clara: este no es un proyecto personal, es un proyecto colectivo, hecho con muchas manos, muchas ideas y mucho trabajo compartido.
El acto de presentación de la candidatura no fue solo una puesta en escena. Fue una demostración de fuerza colectiva, de cohesión y de compromiso con la ciudad. Ese día se hizo evidente algo importante: iniciamos una nueva etapa, sí, pero sin renunciar a lo que somos. Porque esto no es un relevo, es una continuidad. Continuidad de valores, de una forma de hacer política y de una manera de entender la ciudad, siempre poniendo a las personas en el centro, con rigor, constancia y escucha activa.
En este camino hay personas imprescindibles. Quiero destacar especialmente a Encarni García. Ha sido un referente, no por protocolo, sino porque de ella he aprendido cosas que no salen en ningún manual: escuchar de verdad, construir en lugar de imponer y entender que la política, en el fondo, es cuidar. Cuidar a las personas, los espacios y la convivencia. Su paso al lado no es un adiós, sino otra forma de seguir sumando. Y, además, continuará liderando políticas clave como medio ambiente, patrimonio y memoria democrática hasta el final del mandato.
También quiero poner en valor el equipo que hemos presentado: Verónica Atienza, Sergi Abaijon, Pilar Nocea e Ismael de la Rubia. No es una lista hecha para cumplir perfiles.
Son personas con criterio, con las que se puede debatir, aprender y construir. Personas que conocen la ciudad porque la viven y que tienen una voluntad real de mejorarla. Y eso, sinceramente, marca la diferencia.
Durante estos años hemos demostrado que sabemos gobernar. Desde el gobierno municipal hemos impulsado políticas en ámbitos como la salud pública, el medio ambiente, la sostenibilidad, el bienestar animal o la cooperación. Lo hemos hecho sin ruido, pero con resultados. Y esa es la línea que queremos mantener: políticas útiles que mejoren la vida de la gente.
Ahora bien, también somos conscientes de los retos que tenemos por delante. Cuando hablas con la gente en la calle, hay preocupaciones que se repiten. El acceso a la vivienda es una de las principales. Muchos jóvenes no pueden emanciparse y muchas familias tienen dificultades para llegar a fin de mes. No podemos mirar hacia otro lado.
También debemos seguir avanzando hacia una ciudad más verde y sostenible, que afronte los retos climáticos con valentía y, sobre todo, con un firme posicionamiento en contra de la ampliación del Aeropuerto del Prat, que Comuns hemos liderado desde que se hizo público el proyecto. También debemos generar más oportunidades,especialmente para la gente joven, para que puedan construir su proyecto de vida aquí, en Viladecans.
No tengo todas las respuestas. Sería deshonesto decir que sí. Pero sí tengo claras algunas cosas. No prometemos milagros, prometemos trabajo. No prometemos titulares, prometemos compromiso. Y no prometemos soluciones fáciles, prometemos valentía para afrontar lo difícil.
A nivel personal, también asumo compromisos claros: escuchar más que hablar, gobernar con diálogo y transparencia, defender cada barrio como si fuera el mío y no olvidar nunca de dónde venimos ni para quién trabajamos.
Porque, al final, la política local va de eso. De construir comunidad, de generar confianza y de trabajar codo a codo con la gente.
Tenemos equipo. Tenemos proyecto. Y tenemos ciudad.
Y, sobre todo, tenemos la voluntad de seguir haciendo de Viladecans una ciudad más justa, más verde y más humana.
Ramón Espejo


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