dilluns, 12 de maig del 2008

No es lo que hay


Han pasado 30 años desde el final de la dictadura y de la represión. Ahora estamos en democracia, una democracia lograda gracias a la lucha unida de todo el pueblo, que supo salir a la calle a reclamar sus derechos. Salimos al unísono todos juntos, nos apoyamos y vencimos… Pero, ¿que pasa ahora?
Reflexionemos. No hay represión moral, de hecho hemos avanzado mucho en la manera de ver situaciones polémicas como la homosexualidad, la emigración, aceptando otras culturas. En general hemos aprendido a respetarnos un poco más y todo esto es maravilloso, pero estamos tragando con otro tipo de represión, otra forma de coartar nuestras libertades. Me explicaré con el ejemplo de mi vida misma. Tengo 30 años, vivo en un piso de segunda mano con todas las reformas que ello supone (las cuales aún están por hacer) pago 914 € de hipoteca, de los cuales 816 € son intereses y 98 de amortización. Mi sueldo base es de 540 € (el mínimo interprofesional); para ganar más tengo que hacer un montón de horas. El sueldo de mi pareja es de 640 € base. Este pasado mes ha realizado 232 para poder llegar a final de mes. Además ahora nos hemos embarcado en la aventura de ser padres lo cual nos supone una serie de gastos adicionales.
Sé lo que muchos piensan, más que nada porque me lo han dicho abiertamente. Si no tienes dinero no tengas hijos, que luego los crían las abuelas… tú al menos tienes piso… te puedes ir de alquiler. Yo me pregunto si alguien se da cuenta de que el problema está en el abuso de los bancos, en la especulación inmobiliaria y la mala gestión económico-política que cada vez está más cerca del capitalismo que de la democracia justa. Tener piso o ser madre no es un lujo, es un derecho, tanto moral como por ley tenemos derecho. ¿Por qué nos tenemos que justificar? Quizá a lo que no tengo derecho es a quejarme porque ¡es lo que hay!
Veamos otro caso. Un amigo con carrera universitaria posee un sueldo base de 540 €, soltero que comparte piso de alquiler con unos amigos porque el banco le deniega la hipoteca que, bien mirado, realmente no podría pagar. El sólo gasta unos 200 € en la habitación, con el dinero que ahorra de vez en cuando se va de viaje low-cost, o se permite un capricho, porque de todos modos por mucho que ahorre no va a poder comprarse un piso ni vivir solo de alquiler. Los comentarios en su caso son: “Bueno, si no tienes dinero de verdad, no te vayas de viaje… o no te compres esto o lo otro”.
Una vez caemos en la trampa de la demagogia que utilizan los capitalistas, el gobierno acomodado de hacernos creer que si somos pobres o lo pasamos mal es nuestro problema, que eso ¡es lo que hay! Que ellos cuando salieron de la represión también lo pasaron mal y no se quejan. De verdad ¿estamos dispuestos a tragarnos esa patraña? ¿Tanto nos han lavado el cerebro las nuevas tecnologías que ya no distinguimos la realidad de la demagogia?
Ellos salieron de una dictadura y sí, los principios son difíciles, pero la mayoría de aquellas personas hoy tienen una buena posición económica, incluso más de una vivienda, además y lo más importante, la clave de todo… Ellos salieron de un sistema represor. ¡Esa es la clave!
Nosotros llevamos en democracia ya ¡30 años! Y al paso que van los sueldos, los precios y los abusos, no alcanzaremos ni la mitad del bienestar social que ellos a los 40 años. Edad a la que ya poseían un piso pagado o casi pagado y una familia echada adelante ¿Por qué no les copiamos?
¡Salgamos a la calle, denunciemos los abusos! Defender nuestros derechos no es perder el tiempo. ¡Lucha por lo que es tuyo! ¡NO ES LO QUE HAY!

Jemima Llamas Trigueros